The Rembrandts«I'll Be There for You»
La Canción de 45 Segundos que Devoró a su Banda
"El tema de televisión más famoso de la historia no existía como una canción real... y casi destruye a sus creadores."
Prólogo: Cuatro palmadas para la eternidad
«So no one told you life was gonna be this way...»
(Clap, clap, clap, clap).
No existe un reflejo condicionado más universal en la cultura popular de las últimas tres décadas. Basta con que suenen las primeras notas de guitarra de doce cuerdas y ese primer verso irónico sobre los sinsabores de la vida adulta para que millones de personas, en cualquier idioma y latitud, levanten las manos en el segundo exacto y den cuatro palmadas rápidas al aire.
Sin embargo, detrás de «I'll Be There for You» —el tema inmortal que abrió durante diez temporadas los doscientos treinta y seis episodios de la serie Friends— se esconde una de las paradojas más extrañas de la industria discográfica: la canción ni siquiera existía como una obra completa cuando se estrenó en televisión, nació porque la banda favorita de los productores rechazó el encargo y su éxito desmesurado terminó asfixiando y separando al propio dúo que le dio la vida: The Rembrandts.
Acto I: El «no» de R.E.M. y una llamada de emergencia en Warner Bros.
En el verano de 1994, los guionistas y creadores Marta Kauffman y David Crane, junto al productor ejecutivo Kevin Bright, ultimaban en los estudios de Warner Bros. en Burbank el episodio piloto de una nueva comedia televisiva para la cadena NBC (que durante su desarrollo había llevado títulos provisionales como Insomnia Cafe, Six of One y Friends Like Us, antes de quedar bautizada simplemente como Friends).
Para acompañar las imágenes de los seis jóvenes protagonistas bailando frente a una fuente nocturna, los productores habían utilizado como música temporal el éxito de R.E.M. «It's the End of the World as We Know It (And I Feel Fine)» (y barajaron también «Shiny Happy People»). Su sueño era que la banda de Michael Stipe cediera sus derechos o escribiera un tema original para la serie. Pero R.E.M. declinó amablemente la oferta.
Con la fecha de estreno fijada para el 22 de septiembre de 1994 y el reloj corriendo en contra, el compositor de la banda sonora de la serie, Michael Skloff (esposo de Marta Kauffman), escribió la melodía de una viñeta musical de apenas cuarenta y cinco segundos inspirada en el pop luminoso de los años sesenta (The Monkees y The Beatles). La letra fue escrita a cuatro manos entre Kauffman, Crane y la legendaria compositora Allee Willis (autora de clásicos de Earth, Wind & Fire como «September» y «Boogie Wonderland»).
Solo faltaba encontrar a una banda real con el timbre de guitarras y las armonías vocales capaces de hacerla brillar. Fue entonces cuando Gary LeMel, presidente de música de Warner Bros., pensó en The Rembrandts.
Acto II: Dos músicos de culto y veinticinco tomas para cuatro aplausos
Formado en Los Ángeles en 1989 por Danny Wilde y Phil Solem, The Rembrandts no era un grupo prefabricado para la televisión. Eran dos respetados artesanos del pop-rock alternativo que habían alcanzado el puesto 14 del Billboard Hot 100 en 1991 con la melancólica balada acústica «Just the Way It Is, Baby», y que en aquel verano de 1994 llevaban meses encerrados grabando su tercer álbum de estudio, L.P., un disco de sonido más crudo, serio y guitarrero con el que aspiraban a consolidar su prestigio en el circuito universitario.
Cuando recibieron la propuesta de Warner Bros., Wilde y Solem dudaron: temían que grabar la sintonía de una comedia televisiva perjudicara su credibilidad como banda de rock. Solo aceptaron bajo una condición informal: que su nombre no figurara de forma ostentosa como un anuncio comercial y porque pensaron que sería un trabajo rápido de un fin de semana que nadie asociaría con su nuevo disco.
En el estudio, Phil Solem aportó el icónico riff inicial con su guitarra eléctrica Gretsch Tennessean de 1964, mientras él y Danny Wilde construían las armonías vocales a dos voces. Cuando la miniatura de 45 segundos parecía terminada, el productor ejecutivo Kevin Bright señaló un pequeño compás vacío justo después del verso «Your job's a joke, you're broke, your love life's D.O.A.» y propuso:
—«¿Y si metemos unas palmadas justo ahí?».
Lo que parecía un detalle de dos minutos se convirtió en la parte más difícil de la sesión. Wilde, Solem y los productores se colocaron alrededor de un micrófono de condensador e intentaron dar los cuatro aplausos a tiempo, pero siempre había alguien que se adelantaba o se retrasaba una fracción de segundo. Tras más de veinte tomas fallidas entre ataques de risa, lograron por fin clavar las cuatro palmadas al unísono que pasarían a la historia de la televisión.
Acto III: El bucle pirata de Nashville que colapsó los teléfonos (1995)
Friends se estrenó en septiembre de 1994 y, en cuestión de meses, se transformó en un fenómeno cultural sísmico. Miles de oyentes comenzaron a llamar a las emisoras de radio de todo Estados Unidos pidiendo escuchar «la canción de Friends», sin saber que no existía ningún disco ni ninguna canción completa más allá de los 45 segundos de la televisión.
En la primavera de 1995, en la emisora WYHY (Y-107) de Nashville, Tennessee, el director de programación Charlie Quinn y el director musical Paul Cannell decidieron tomar cartas en el asunto: grabaron directamente de la televisión el corte de 45 segundos y, utilizando una cortadora de cinta magnética y un reproductor de cartuchos, empalmaron el fragmento tres veces seguidas en un bucle casero de tres minutos.
En cuanto la emisora de Nashville lanzó al aire aquel montaje pirata, las líneas telefónicas estallaron. En menos de una semana, decenas de estaciones de radio desde Los Ángeles hasta Nueva York se estaban pasando copias en casete de aquel bucle improvisado.
Al ver aquella avalancha sin precedentes, Sylvia Rhone, presidenta del sello EastWest / Elektra Records, llamó de urgencia a Danny Wilde y Phil Solem con una orden innegociable: tenían que entrar de inmediato al estudio, escribir dos estrofas nuevas y un puente para convertir aquellos 45 segundos en una canción real de tres minutos y ocho segundos, e incluirla a última hora como pista oculta al final de su álbum L.P. (que ya estaba listo para entrar en imprenta).
Epílogo: El peso de un éxito demasiado grande
La versión completa de «I'll Be There for You» arrasó en todo el planeta: permaneció ocho semanas consecutivas en el número 1 de la lista Billboard Hot 100 Airplay en Estados Unidos, alcanzó el número 1 en Canadá y Escocia, el número 3 en el Reino Unido e impulsó al álbum L.P. a superar el millón de copias vendidas (Disco de Platino).
Pero para Danny Wilde y Phil Solem, el sueño pronto se tiñó de desencanto. Aquel álbum oscuro y personal en el que habían volcado un año de sus vidas quedó completamente sepultado bajo la fiebre de la serie. Cuando salían de gira por clubes y teatros, el público que llenaba las salas no iba a escuchar el repertorio de The Rembrandts: esperaban únicamente los tres minutos del tema de Friends y muchos abandonaban el recinto en cuanto terminaba la canción.
Agotado por la presión mediática y sintiendo que su identidad como músico de rock había sido devorada por una comedia de situación, Phil Solem abandonó el grupo en 1997, provocando la disolución temporal de la banda.
Tuvo que pasar el tiempo para que ambos músicos hicieran las paces con su destino y volvieran a reunirse en el año 2000. Como reflexionaría años después Danny Wilde con serenidad y gratitud:
«En aquel momento nos dolió porque éramos dos tipos orgullosos que queríamos ser respetados como una banda de rock, no como "los chicos de la tele". Pero con los años comprendes que muy pocos músicos tienen el privilegio de grabar algo que hace sonreír a millones de personas en el primer segundo en que suena».
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